Bueno, nos levantamos por la mañanita, y, como todas, al lado de la estación, desayunamos café con leche y bollos, lo mejor para empezar un buen día.
La idea era ir a Fushimi Inari y luego, a Nara.
Mary y Jose ya habían estado y nos avisaron (ellos metieron la pata, y hicieron Nara - Fushimi Inari, que da lo mismo pero bueno, mejor ir de día a Inari), "mirad de coger el tren local, que solo ese para en Inari"... montamos en el tren y zas!!! pasa de largo Inari, pues no, no era el local - local (que para en todas), solo era local, que para cada 3. N fin, como nos apetecía más Inari por la mañana (Fushimi Inari está en un monte, anochece pronto y llovía), esperamos el tren de vuelta hacia allí, y esta vez, si, acertamos (a la segunda, mira que nos lo habían dicho, jijiji).
Fácil fácil, bajas del tren y de morros te das con un pedazo de Torii tremendo, que marca la entrada al templo. Bendito templo, solucionó mis problemas estomacales (y las pastis que tomé el día anterior, claro). El acceso es muy amplio, da la sensación de ¿donde están las torís?, cogimos unos planos (que no sirven de mucho, la verdad, de casi nada) y nos pusimos a patear monte bajo la lluvia, intensa lluvia. Otro templo en el bosque pasado por agua, como Nikko ^^.
Empezamos a subir y llegamos a una zona donde había unas tablillas para peticiones con forma de cabeza de zorro, pero sin rostro, la gente les ponía cara y escribía al reverso. Había muy chulos. De ahí salen dos caminos de "mini - toris", primera duda ¿cual coger?, realmente da lo mismo, van a parar al mismo lugar. A partir de ahi, salvese quien pueda, es cuestión de pasear por el bosque, cuando hay bifurcaciones, pues bueno, elegir, nosotros siempre (casi siempre) cuesta arriba. Es un lugar impresionante, me impresionó tanto como la mezquita de córdoba, es uno de esos lugares un poco fantasmagóricos. Llovía, había niebla, la humedad, prácticamente solos (claro, con ese día, pocos locos se atrevían a pasear, "semos asín"), eso si, no me arrepiento para nada de haberme calado, a pesar del paraguas. Creo que es una magnífica forma de ver un lugar como ese.
Llegamos a la parte de arriba, se distingue porque tiene aspecto como más de santuario, una zona con unas rocas tremendas, y miles de toris de distintos tamaños, a su alrededor. Las piedras tenían la típica soga con las tiras de papel. Había gente rezando, compraban un cesto con frutas como ofrenda (unas naranjas y otras cosillas) y subían a rezar, vimos a dos. Fué algo bastante impresionante.
Durante todo el recorrido vas cruzando las toris pegaditas unas a otras, hay zonas que no tienen, entre estas, de repente, aparece un camino, te sales del principal y llegas a un altar en medio del bosque, atrapado por la maleza, pero con un incienso encendido, alguien lo recuerda, vuelves al camino principal y, unos metros más adelante, un cementerio, linternas de piedra, ofrendas de toris pequeñitas. Al llegar al lago (habreis visto fotos), yo me alejé por la zona de la orilla, entre los altares y las tumbas, había velas encendidas, incienso, ofrendas de guirnaldas de grullas de colores... me impresionó mucho, soy muy impresionable con estas cosas, (las iglesias del románico me producen una sensación parecida, pero más conocida, por habitual ^^). No se explicarlo, pero me pareció una excursión perfecta, el sitio al que ir cuando se te come el mundo (yo, aquí donde vivo, tengo una ermita para esos casos, una vez, de vuelta del curro, paré para relajarme ^^).
Estubimos unas 4 horas y media por ahi, bajamos por una zona de viviendas entre templos o templos entre viviendas, o viviendas con templo incluido, no me queda muy claro, a ver, como si en el jardín de tu casa te pones una estatua de 3m del Nazareno, o de la Piedad, muy curioso. Me hinché de hacer fotos.
Volvimos a la estación y cogimos el tren a Kyoto, y empalmamos con el Kyoto-Nara (desde Inari a Nara solo van locales-locales, de los de parar en todas las estaciones, vamos, como un metro). En Nara, cogimos un plano, y nos dirigimos hacía el parque de Nara, donde están todos los templos (o los principales) buscando un lugar donde comer.
Entramos en una calle cubierta de las habituales, y entramos a un lugar pequeñito, donde me zampé un platazo de esos de tortilla encima de arroz, con tomate y tal que para que, fué el primer día desde la cena de llegar, que comí con ganas y disfruté de la comida. (a parte del okonomiyaki de la noche anterior, que fué algo espectacular y que aún recuerdo con la baba colgando ^^).
Llegamos al parque, entramos rodeando una torí de madera que estaba con andamios (foto obligada, los andamios eran de bambú atados con cuerdas... impensable en España).
No había ciervos ¿?¿? donde están los famosos ciervos ¿?¿? seguimos andando, el plano engaña mucho, el lugar es muchísimo más grande de lo que parece!!!! un cuarto de hora de paseo más adelante, comenzaron a aparecer ciervos, pero no demasiados... ¿estarán en otra zona?. Bueno, viendo horarios (era tarde para Japón), decidimos ir primero a Kasuga-Shrine, que era el primero en cerrar, se llega a él por un amplio paseo rodeado de linternas de piedra, estas (casi todas) aún conservan los "cristales" de papel que las cierran. Me impresionó mucho (todo el viaje me impresionó mucho), llegamos al templo, pagamos, y dentro vimos algo bastante impresionante, cientos de farolitos de bronce y dorados, cuelgan en sus pasillos. Puedes pasear entre ellos, pensé "esto, de noche, iluminado por los farolillos, tiene que ser algo digno de ver", todos los faroles son disitintos, los hay con dibujos geométricos, con temas vegetales, con ciervos, con letras.... Continuamos la visita, y entré a una sala... oh!!! la sala a oscuras con farolillos encendidos, la primera impresión es alucinante, solo ves los dibujos de los faroles, precioso. Esta visión desaparece cuando te acostumbras a la oscuridad, que no es tanta, gracias a las linternas. Todo el templo así... buf!!!
Retomamos el buen camino hacía Todai-ji, pasamos por unas calles de esas que te transportan a otro mundo, a otra época (podeis ver las fotos, pero jamás explicarán el ambiente que allí había). Menudas mansiones, por cierto, todas de estilo antiguo. Se me ocurrió asomar la cabeza por una puerta de esas que son como un enrejado de madera, y miré hacía el interior.... una entrada toda en madera con suelo de piedra, un pasillo, un patio-jardín al fonodo... un perro ladrando... coño!! una señora me mira desde el patio!!! aparté la cabeza rápidamente y seguimos nuestro camino. Si hubiese sabido, le hubiese pedido, por favor por favor de rodillas que me dejase entrar a ver su casa. Tengo verdadera pasión por las casas. N fin. Continuamos.
Bajamos paseando, esta vez si, rodeados de ciervos (que casi se me comen, no contaré más, es vergonzoso, jiji), cruzamos la puerta Todaiji nandai - mon (enorme, igual que el templo al que da acceso) y llegamos a Kofuku - ji, la pagoda de 5 pisos, la más alta de japón (hay muchas pagodas "las mas altas" en japón, es curioso). Ya era casi de noche, no nos entretuvimos mucho.
Era pronto, así que nos metimos en el centro comercial en el que habíamos comido, y nos metimos a un bar con una carta de helados tremenda. Jesús quería un helado de esos de impresión, solo le faltaron bengalas, yo me tomé una tarta que no había visto nunca, era un mil-hojas de bizcocho y nata. Impresionante. Láminas de bizcocho muy muy finitas, con una capa de nata muy finita también. MMmmmm. Un buen final para un gran día. (mientras nosotros merendabamos, la gente al rededor, se zampaba una pizza, o un plato de pasta Oo)
Para cenar bajamos al centro comercial que hay debajo de las paradas de autobús y compramos unos sandwiches, hice fotos a un montón de escaparates con maquetas de comida.
Un gran día. Lluvioso, pero estupendo.
Fotos del día 24.
P.D. un post enorme!! espero que no se haya echo pesado, lo siento!!
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