martes, 27 de enero de 2009

Japón. 28/Abril/2008.

Cogimos el metro en Ochanomizu, como veis, muy usada esta estación. Supongo que cogimos la Marunouchi Line hasta Ogikubo, y allí la Chuo Line a Mitaka, la verdad, no me acuerdo.

Me dio tiempo a dormirme, pero eso no cuenta, puedo dormirme en dos paradas (¿Tendré algún gen japonés ^^?)

Bueno, llegamos a Mitaka, a la estación llegas en alto, como a una primera o una segunda planta, si no recuerdo mal. El "gatobus" (ojalá!) se coge, según sales de la estación, bajando las escaleras a la izquierda. Subimos 6 extranjeros y el resto, matrimonios japoneses con niños.

Es un paseo, no merece la pena coger el bus, es pequeño e incómodo (tamaño japonés), recuerdo que donde nos pusimos nosotros, Jose daba con la cabeza en el techo, y es alto, pero vamos, tampoco son dos metros.


Hicimos un poco de fila, pues cuando llegamos, a primera hora, aún no estaba abierto. Yo estaba emocionada, casi tanto como los niños japoneses que nos rodeaban.

Es una pena que no puedan hacerse fotos en el interior, desde la puerta hice esta, justo antes de que me dijesen "plis, fotos no" ^^.


Dentro fue alucinante, quedé impresionada, sobre todo, con los bocetos.

Hay gente que dice que no merece la pena, pues depende, a mi, ver esas acuarelas originales, las maquetas, el edificio... me fascinó. Pero gustos hay para todo. Por cierto, hay un gatobús de peluche enorme para que los niños jueguen, pueden entrar dentro y todo.... ¿porqué no piensan en los mayores? ¡YO TAMBIÉN QUERÍA MONTAR EN EL GATOBUS!

En el exterior hice muchas fotos, el robot de Laputa y su cubo, el pozo, el edificio... El edificio es muy interesante, art-decó, los detalles de la forja, las maderas talladas, las ventanas, el ascensor, hice bastantes fotos del exterior también.


Comimos algo allí mismo (un perrito caliente pequeño y caro, no merece la pena comer), y compramos cerveza "Kaze no Tani" y una gaseosa... la botella de gaseosa era muy original (frikada, otra más ^^). Las tenemos en casa.


Lo más peligroso, para mi, fue la tienda. Compramos peluches de los "espíritus del bosque" de La Princesa Mononoque (dos para mi y uno para mi hermana), un llavero de murciélago, un gatobús de peluche, un par de camisetas, la maqueta del avión de Porco Rosso, y a punto estuvimos de comprar la maqueta del robot de Laputa, pero nos contuvimos... de momento. No me reconocía ^^.

Cuando conseguimos salir de allí, volvimos a la estación dando un paseo.

Fui fotografiando todos los postes que indicaban el camino al museo... son muy chulos, con Totoro, mariquitas...

Me gustó el paseo, como el día de Yanaka, fuimos viendo casas, bloques de pisos, obras, locales en obra... me gusta pasear por las zonas residenciales y ver como se vive en los distintos países (tampoco he estado en tantos, pero me gusta).

De vuelta a Tokyo, como ya era el penúltimo día, volvimos a la zona de Askusa, pues quería comprar un yukata para mi hermana, al final me lo compré yo, y para mi hermana dejé el morado. Paseábamos por una de las galerías comerciales que hay alrededor del templo, cuando en una tienda de yukatas vi a una chica vistiendo un maniquí. El yukata me pareció precioso, así que, como pude, le pregunté por él, y la chica, desnudó el maniquí y me vistió a mi. Precioso. Lo compré, era inevitable. También Jesús se compró uno, muy chulo. Tenemos los dos el equipo completo.


Nos dimos un paseo por la zona, volvimos a pasar por la tienda imposible y le hice fotos, pero mis pies no podían más, el dolor era insoportable, así que cogimos el metro de vuelta al hotel.


Compramos una crêpe en los bajos del "Don Quichote" para cenar y a descansar.

Ya queda menos, ya me entraba la angustia de terminar un viaje, me pasa siempre, pero esa vez fue una pasada, no quería que terminarse. No me quería marchar.

Os dejo el enlace a flickr de este día.

Parece que voy acabando ^^.

miércoles, 7 de enero de 2009

Japón. 27/Abril/2008

Fue el día de los gritos ^^. Me explico ^^, fuimos al Tokyo Dome.



Cuando lo preparaba, Jesús me dijo que le apetecía algo más que templos y pueblos, que si parques de atracciones o tal, pero claro, tampoco nos apetecía pasar el día entero en uno, así que el Tokyo Dome es perfecto. Tiene una montaña rusa que flipas (por lo menos a mi me pareció flipante), así que fuimos para allá.

Como a Mary y a Jose también les apetecía, nos fuimos los cuatro.

La situación, dos fanáticos de las emociones fuertes (Jesús y Mary), una que se arrepiente de montar y de no hacerlo, y que además le fastidia que le digan que no se atreve ^^ (yo) y uno que no le gusta nada (Jose). Como podéis imaginar, llegué sin querer comprarme el bono, sobre todo cuando vi la caída, casi vertical, de la montaña rusa, y cuando llegué a la taquilla.... lo compré.

Primero se montaron en la caída libre, por ahí si que no paso, la última vez que monté en una de esas lo pasé fatal, pero no por la caída, que me encanta la sensación, sino por la espera hasta que te sueltan, que empiezo a imaginar que se suelta la barra y tal... y claro, me da taquicardia, vamos, me pongo mala, así que, Jose y yo (jijiji, ha quedado como la canción de Los Planetas) esperamos abajo. Peeeero, cuando llegamos a la montaña rusa, no pude evitarlo.

Me gustan las montañas rusas, a pesar de pasarlo mal. No había mucha fila, conforme nos acercábamos, iba subiéndome el nerviosismo, mucho, pero mucho mucho. Monté en el vagón, y me agarré a la barra, que se me quedaron los nudillos blancos, me dolía de tanto apretar... comienza el vagón a subir por la cadena, y dios, pensaba que me moría, comencé a gritar (lo reconozco con muuucha vergüenza, pero fue así), cerré los ojos llegando casi casi arriba y grité, dios mio!!!! grité como nunca lo había echo!!!! todo el viaje, con los ojos cerrados, agarrada como una fiera a la barra y gritando. Jesús estaba flipando, nunca me había oído gritar. Bajé temblando. Fue horrible. Esa sensación de temblor de todo el cuerpo, de que no te sostienen las piernas, fatal (aunque en el fondo, no me disgustaba del todo).
Nos dimos una vuelta por ahí, y había una atracción de Narnia, con muuucha fila. A Mary le apetecía, así que entramos, después de esperar un montón, era una especie de "pasaje del terror" sobre la película, que ninguno habíamos visto. Muy infantil,con actores guiándote en plan "eres el prota que tiene que salvar a los niños!!!". Te hablaban en inglés, al ver que eras extranjero, que como comprenderéis, a mi, no me sirvió de nada ^^. Total, que recorrimos el lugar medio haciendo el idiota y sin entender nada. Llegabas a "estaciones" en las que el guía te contaba algo y tu, según lo que te contaba, tenías que elegir una opción con una "llave" que te daban al entrar. Según las decisiones tomadas, al final, salvabas o no a los niños. Nosotros los matamos a todos... ooooooh!!. Una porquería, vamos. Lo pero era ver al pobre guía esforzándose por darle emoción a la cosa, hablando inglés (no se si bien o mal) y nosotros con cara de ¿?¿?¿?¿

Luego fuimos a otra atracción con movimiento, me monté también, y esa me gustó... una especie de "montaña rusa" en forma de U, te sentabas con los pies colgando y te subían y bajaban por el carril. Después de la anterior experiencia, esto no fue nada. Pero no repetí ^^.

Lo siguiente fueron los paracaídas, si, esos que salen en Angelic Layer, en CCS... se supone que son una chorrada (y lo son) pero yo y mi manía de pensar cosas chungas cuando estoy en lo alto, no me dejaron buenas sensaciones en el estómago.

Eso si, después de esto, volvimos a la montaña rusa, a la de verdad, y esta vez, conseguí bajar la caída en picado y todo el trayecto con los ojos abiertos y sin gritar (demasiado). PRUEBA SUPERADA!!!!!

Salimos del parque y comimos en el recinto del Tokyo Dome, en el restaurante de béisbol que hay. Pedazo de comida, sobre todo la de Mary y Jose.... jajajjaja!!! Pidieron el bocadillo con la foto de la carta, hasta ahí todo normal, el chico que tomó nota preguntó, con cara de susto ¿dos? y dijeron "si, uno para cada uno". Normal. ¿no?
Bueno, yo, que estaba de frente a donde venían los camareros con la comida, oigo una exclamación general en el comedor, levanto la vista y me entra el ataque de risa.

Eran dos bocadillos gigantes, como nunca había visto!!!! pero gigantes de verdad!!!!

Jesús y yo pedimos una ensalada (terrible necesidad de ingerir verde) y hamburguesa (exquisita, por cierto).

Siguiente parada, el parque Yoyogui (o como pasar vergüenza ajena).

Llegamos, tras pasar el famoso puente y realizar una nueva sesión de fotos, a la zona de los rockers. Increíble. Jamás creí que vería algo así, más alucinante incluso que el parque yoyogui, por lo irreal que me pareció.
Un montón de gente sacada de Grease, tanto los chicos buenos, como los malos, cada uno con su baile. Los "chicos bueno" bailando en plan hortera, flores, de la manita, tal.... los "malos".... comienza el espectáculo.

Ausencia total de vergüenza y creencia total y absoluta de que eres "lo más". Al final, me lo pase genial.... menudo chiringuito tienen montado, con grupos para conectar secadores y peinarse los tupes, bailes tirando la cerveza... indescriptible... El momento mas flipante fue cuando me fijé en las botas.... ¡Apañadas con cinta aislante!!!... por la forma en la que bailan, rozan continuamente los cantos de las botas en el asfalto, y las rompen... en vez de comprarse botas nuevas.... las encintan. A grandes males, grandes remedios.

La verdad, fue muy muy divertido, de esas cosas que solo puedes ver en Tokyo. Merece la pena.

Nos perdimos de Jose y Mary y tras dar unas vueltas por ahí (no entramos dentro del parque, fuimos tontos) nos volvimos a Takeshita Dori, bueno, a la zona siguiente, atraviesas todo Takeshita, cruzas la avenida, y continúas. Fuimos a la tienda de Putumayo... cuando estuvimos la otra vez, me gustaron mucho las camisetas, así que, por mi cumple, me iba a regalar una, que al final, fueron dos.... una camiseta abotonada con un bolsillo de corazón y capucha con orejas de conejito, y una chaqueta con volantes. Preciosas. Me hubiese llevado más, pero era cara. Realmente cara ^^, a mi 15.000 yenes por la camiseta, me pareció caro, pero... o era allí y eso o no era. Cosas que se hacen en japón cuando vas de viaje de novios. No me arrepiento nada nada nada.

De ahí, cogimos el metro, y nos fuimos a Shibuya. Acercarse a Hachiko a esas horas fue imposible... solo tengo una mala foto. Ahora, el famoso cruce estaba en pleno apogeo. Fue genial ver eso. Tengo un montón de fotos. Lo más curioso es estar en medio del mogollón y pensar "pues no es para tanto", hasta que lo ves desde lo alto. Jo! que gentío.

Dimos un paseo por la zona, sin entrar en casi ningún sitio, mis pies no daban para más. Vimos gals.

Tras dar un paseo rodeados de gente y luces (cuanto echo de menos esa sensación, me encantó) cogimos de nuevo la Yamanote, y al hotel. De camino, nos tomamos unas crepes donde el Don Quixote, y a dormir.

Un buen día.Como todos ^^.

P.D. Desde casa no me deja subir fotos.... lo intentaré mañana desde el curro.

martes, 30 de diciembre de 2008

Primer día de esquí 2008-2009

Pues sí, soy vaga. Más bien, perezosa.

Hoy he subido por primer día, después de que Formigal lleva abierto casi dos meses, y vivo a 20 minutos.

Y ha sido horroroso, este año no he echo nada de ejercicio, pero nada nada nada, bueno, un día nos fuimos de excursión, y así me ha ido.

Visibilidad, poca, ganas, pocas, agotamiento... muuucho.

Es que esquío siempre sola, y es tremendamente aburrido, después de 6 años esquiando mucho y sola, ya no tengo ganas, me canso. Me da pereza levantarme y pensar... "si en dos horas habré bajado toda la estación, y estaré ya agotada" lo que cunde esquiar así!!!.

Cuando me decía la gente "el día que vivas aquí, dejarás de esquiar", yo les decía que ni de coña, que esquiaría mucho más, más cerca, sin madrugar... que razón tenían...

Pero bueno, la idea es, si puedo moverme de la cama, subir mañana de nuevo, pero a primera hora, y bajarme a comer a casa. Espero que se vea mejor que hoy.

No hay foto de hoy, pero aquí y aquí tengo fotos de nieve.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Japón. 26/Abril/2008

Nos volvemos a Tokyo el día que cumplo 33.

No madrugamos (sólo para variar), preparamos la maleta, conseguimos meter entre la maleta y las mochilas todo lo que llevábamos (con problemas, me compré otra figurita de Yotsuba, Kart, regalos para la familia, campanitas de cristal y de fundición... muchas cosas, ¡cuanto se puede comprar en Japón... si yo no soy así!!!!) y nos fuimos los cuatro, con maletas y todo, a desayunar al sitio de siempre.

Reservamos asientos para el Hikari, y, como se nos haría la hora de comer en el tren, compramos de comer en la estación mismo... yo unos sandwiches, Mary (eligió muy bien) un bento de salmón, y Jesús, para variar, lo más raro que vio en la tienda... jajaja... a ver, eran como oniguiris pero en vez de con alga, con hoja, si si, como si envuelves la bola de arroz en una hoja de higuera (a mi me parecían tan bastas como las de higuera)...



Al final, después de probarlas, se las comió sin hoja, demasiado "verde".

Yo fui durmiendo todo el viaje. Desastre, la cantidad de cosas que me pierdo.

Cuando llegamos a Tokyo, dejamos las maletas en el Edoya, y cada uno por su punta... nosotros nos fuimos a dar una vuelta por el barrio.

Estuvimos en Ameyoko, genial!!! menudo ambiente de rastro!!! me gustó mucho... tenderetes con ropa, bolsos, mochilas, comida, más comida...

De ahí cogimos el metro y fuimos a Yanaka, habíamos leído en Yes Tokyo que es un barrio muy tranquilo que conserva calles del Tokyo de principio de siglo, pero, como no llevábamos la chuleta, no encontramos esas calles... eso si, el paseo fue muy productivo, te das cuenta de primera mano de las grandes diferencias de ambiente que hay en esta ciudad, pasas, en dos calles, de una ciudad de rascacielos a un pueblo.


Paseamos por el cementerio de Yanaka, precioso, vimos un templo, y acabamos en el Parque de Ueno.

Paseo por allí, bajo la lluvia y muuucho frío, se me helaban las orejas.

Había una exposición de la Bauhaus... casi entramos, pero al final me contuve.

Luego fuimos al lago, había patinetes en forma de cisne, curioso, una pagoda... fue una forma tranquila de matar el día.

En el auditorio que hay en el parque, escuchamos un rato un concierto de rock, tenía muy poco público, pensamos que era gratis, y quisimos entrar, pero no, así que... desde fuera.


De ahí, al hotel. Habíamos quedado y nos fuimos los cuatro a cenar para celebrar mi cumple (si, cumplí los 33 en Kyoto-Tokyo). Fuimos a un restaurante de shushi, de estos giratorios. Nos lo pasamos genial!!! Los camareros eran una risa, y nos trataron estupendamente.

A dormir.

Pocas fotos del día 26.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Japón. 25/Abril/2008

Otra entrada más sobre japón.

Día 25, último día completo en Kyoto. Desayuno en cafetería y tomamos el autobús nº 100 hacia el Ginkaku-ji (el Templo Plateado). Como ya he comentado, el transporte en Kyoto no es tán bueno, la circulación es horrible, muchos atascos, bueno. Que lo tengáis en cuenta.

Llegar al templo es facilísimo, al ser sitios tan turísticos, casi puede decirse que no vas, que te llevan los de alrededor ^^.

Entras al templo por un "pasillo" de setos enormes, no ves lo que hay al otro lado, es una forma de acceder a los edificios un tanto "ocultista", para ir descubriéndolos poco a poco. Nada más entrar, ves el jardín zen de grava, precioso... curiosamente, y, gracias a que había estado lloviendo, estaban de mantenimiento. Es muy curioso ver como arreglan estos jardines, un montón de gente con llanas y con rastrillitos dándole forma a la arena.

A ver, os cuento, el templo en si, no lo vimos, está en restauración y completamente tapado por andamios, pero merece la pena la visita... los jardines son preciosos... mucho más bonitos (a mi parecer) que los del Templo Dorado. Son unos jardines que, en vez de césped, están cubiertos de musgo, de una cantidad de variedades, que ni me imaginaba que podían existir... de echo, hay un muestrario con todos los tipos de musgo de los jardines. Muy muy bonitos. Es un paseo precioso.

A mi, como la restauración me interesa, tampoco me importó, pues pude echar vista a como trabajan. Y tenían una maqueta con una sección de la cubierta en la que podías ver como está construida.

De ahí, fuimos al Paseo de los Filósofos, sales del templo dorado, y, un poco mas adelante, a mano izquierda, lo coges... tienes que pasar por encima del canal (un riachuelo, no os penséis).

No era plena época de florecimiento de los cerezos, pero quedaban los suficientes para pensar "esto, en pleno apogeo, tiene que ser impresionante". Otro gran acierto, das un paseo tranquilo, la verdad es que hay poco que ver (si, hay templos alrededor, pero nosotros no los vimos, más que nada porque Jesús, se satura), pero el simple echo de pasear por allí, la tranquilidad que hay, las casas que lo rodean... relaja.


En un momento dado, orientándonos con el plano, decidimos dirigirnos hacia el Castillo de Nijo, así que nos pusimos a buscar una parada de bus. El plano que llevábamos era engañoso, todo parecía cerca, pero no era así ^^. Paseo por las calles de Kyoto, por las de vivir, no de hacer turismo. Tiendas, un colegio (hice foto a las estanterías llenas de zapatos ^^), bloques de viviendas, casas aisladas.... también me gusta ver las zonas "de vivir" cuando voy de viaje.


Tomamos el bus y al castillo. La entrada al castillo no dice mucho, murallas de piedra enormes, un patio también enorme... bueno, las puertas de acceso son muy chulas, pero tampoco nada que te impresione. Eso si, entras dentro y.... buf!!! me quedé impresionada. Para empezar, este castillo tiene un "sistema de alarma" de lo más curioso, los llamados "suelos de ruiseñor", es un sistema de coger las tablas del suelo, que, cuando andas, parece que canten pájaros... cuando lo leí me pareció algo bastante increíble, pero si, es totalmente cierto. Los suelos cantan. (aquí dejo una foto de como es el sistema para que esto funcione, los clavos así colocados, rozan al pisar sobre ellos, y producen ese chirrido)


Otra cosa que hace esta visita imprescindible es las pinturas, es un castillo - palacio, tiene una decoración exquisita, unas acuarelas, unos paisajes, es realmente impresionante. No se puede hacer fotos, pero.... no pude evitarlo.


Los jardines, no puedo decir nada que no haya dicho ya, tan maravillosos como el resto.

Era la hora de comer, nos dirigimos a la zona de Teramachi, teníamos localizada una pizzería self service que nos habían recomendado (necesitábamos salir de los fideos caldosos y el arroz). Muy buena elección, comí una barbaridad, de las mejores pizzas que he probado.

De ahí, nos pasamos al mercado, era hora de comercio, así que lo vimos en pleno apogeo, que cantidad de comida desconocida, y cuantos colores. Es otra de las visitas curiosas. El mercado en sí, es bastante similar a los españoles, con la salvedad de que en algunos puestos, venden y dan de comer también. Lo realmente curioso es ver los distintos tipos de alimentos que aquí nos son totalmente desconocidos.


Bajamos andando hasta el ryokan y echamos la siesta, lo necesitábamos ^^.

Una vez espabilados, fuimos a visitar Gion. Subimos andando, otro palizón tremendo... ains, mis pobres pies.

Gion es impresionante. ¿Donde cenamos? no lo recuerdo. Nos despistamos un poco y pasamos por una plaza bastante moderna, con jardines zen, rodeada de restaurantes, uno de ello gallego. Si si, gallego. Al final, llegamos a Gion, a la calle Shinbashi, concretamente. Es un lugar precioso. Había mucho movimiento, gente muy muy muy arreglada (sobre todo ellas, con kimonos o con trajes de noche) entrando y saliendo de los restaurantes (ochaya pone en la guia) que hay por toda la zona.


Vimos bastantes maikos, una de ellas, muy amablemente (gracias) posó para mi, pero, yo, torpona, no fui capaz de hacerle una foto en condiciones. No me atreví a usar el flash por no molestar y me salían movidas, y, cuando usé el flash, con la cara tan blanca, salió una foto realmente horrorosa.



Acabo de recordar la cena, buf! muy tarde. Después de callejear por Gion, volvimos por la zona comercial de Teramachi (las calles cubiertas a modo de centro comercial) y allí nos compramos unas creppes (pero que buenas están en japón las creppes!!!).

Hice fotos a un grupo de vending machines que había por ahí, y, nos arrastramos hacia el hotel.

Otro día de una paliza tremenda, no se cuantos kilómetros debimos de andar... agotador.
Ya tengo ganas de volver.

Día 25 en Flickr.