miércoles, 22 de octubre de 2008

Japón. 23/Abril/2008

Otro día mas. 1ª excursión desde Kyoto. Okayama - Himeji - Osaka
Cogimos el tren a las 7:49 am. por fin un día "madrugamos" jeje. Una hora y 9 minutos más tarde llegamos a Okayama.

En Okayama hay un castillo similar al de Himeji, pero con los muros negros, lo llaman el castillo del cuervo negro (el de Himeji es el de la Garza blanca, creo) y unos jardines, según todas las guias, impresionantes.

Llegamos a Okayama sobre las 9 de la mañana, llegar hasta el castillo es muy fácil, sales de al estación, y por la avenida principal, todo recto hasta el castillo, como 15 minutos andando. Típica avenida grande, con tranvía, tiendas de todo tipo, fuimos haciendo fotos.


El castillo es muy chulo, exteriormente creo que me gustó más que Himeji, a pesar de ser mucho, pero mucho más pequeño, supongo que será por el color de sus paredes, es diferente. Dimos una vuelta por sus muros, y por la entrada, en la que hay catas arqueológicas que indican las dependencias de alrededor, que han desaparecido (por eso es más pequeño también, no se han conservado las dependencias anexas, solo el castillo). No entramos, ya que había leído que está totalmente reconstruido (si, en efecto, un incendio lo arrasó) y que por dentro no merece la pena, así que tras unas fotos, pasamos a lo más interesante de esta ciudad, los jardines Koraku-en, justo enfrente, en una isla del río Asahi.

Este jardín, según todas las guías, es uno de los 3 más importantes de Japón, y está prácticamente igual que cuando lo construyeron, en el año 1700.

La primera impresión es "vaya, una pradera", pero cuando comienzas a andar, vas descubriendo lo que más me ha impresionado de Japón, como cuidan la escenografía tanto en edificios como en jardines, la relación interior - exterior. Como, a cada paso que das, cada montículo que subes o cada giro del camino, te muestra un jardín distinto.


Me quedé con las ganas de tomar un té verde de la plantación que hay en el mismo jardín.
La nota curiosa fue que había excursión de niños de guardería... geniales, por cierto, todos con bata y con gorrito de colores, para distinguir los grupos. Todos con sus madres haciendo juegos, cantando... muy divertido. Lo mejor de todo, como nos miraban, sin ningún tipo de complejos (claro, son niños) y nos señalaban y decían algo a sus madres que se reían y nos miraban como diciendo "perdón, lo siento, jiji, son niños". Podéis imaginar que a nosotros, nada mas lejos de molestarnos, estábamos encantados. Tan monos!!!!


A las 12:30 cogíamos el tren de nuevo hacia Himeji, 20 minutos de Hikari en asiento reservado.

Como en Okayama, es salir de la estación (en obras y con carriles para peatones, si, como en la carretera los coches, los que salen por un carril, los que entran por otro, separados por columnas y maceteros, jajaja) y coger la avenida principal hasta el castillo.

A la derecha de la avenida principal hay una calle de esas cubiertas a modo de centro comercial, dimos un paseo buscando donde comer (encontramos una farmacia, gracias Mary, por tu gran ayuda para comprar las pastillitas mágicas, si, aún sin ir Oo). Un buen sitio, pro cierto, esperamos un poco, pero comimos muy bien. Después de comer, camino del castillo. Salimos a la avenida principal, para ir viéndolo conforme te acercas, ya llegando, había una escultura con uno de los peces que coronan los tejados de los castillos (una carpa, creo) y explicaba que se colocaban en los extremos de las cubiertas para proteger los edificios del fuego (mal, creo que las carpas no tenían muy claro cual era su misión, visto lo visto).

En Himeji había muchísima gente de visita, nos pusimos a seguir a la gente, y error!!, iban en dirección contraria, de poco rodeamos el castillo. Menos mal que nos dimos cuenta a tiempo, además, faltaba poco para el cierre, así que corrimos un poco. Entramos.


Pedazo de castillo!!! Este también ardió (de ahí lo de las carpas) y está reconstruido, pero tal y como era el original, con la estructura de madera. Es impresionante, y si, como a mi, te interesa la arquitectura, es una visita que no puedes perder. Las últimas escaleras, las que suben a la estancia más alta del castillo, son casi pates, prácticamente subes vertical, y había gente que tenía problemas de vértigo para bajar. Cuando sales de la torre principal, puedes visitar otra zona, la Torre de la Vanidad, donde la princesa Sen y sus acompañantes pasaban las noches. Es un edificio muy bonito, con unas vistas curiosas hacia el jardín. Los suelos de madera impresionantes, las habitaciones, parecía un poco las celdas de un convento. Es como un largo pasillo quebrado, por lo que por cada ventana, el jardín se ve distinto. Muy bonito.

También hicimos muchas fotos ^^.

Vuelta al tren, camino de Osaka. Aquí vino lo bueno, llegamos a la estación, y dijimos, bueno, pasamos de reservar, vamos a los vagones libres. Llegamos al andén, para un Nozomi dirección Osaka y decidimos que, la diferencia Nozomi - Hikari en el JRpass era que en los Nozomis, no se podía reservar, pues bueno, si hay sitio, nos sentamos. Entramos, hay sitio y allí que nos ponemos. Comienza Jesús a leer las instrucciones en el JRPass y OH!!! vaya, no se pueden coger los Nozomis. Bueno, ya veremos, en marcha no podemos bajar ^^, yo me dormí. Luego me dijeron que sí había pasado el revisor, pero no nos pidió nada (menuda suerte, nos hubiese salido muy caro el viajecito ^^)

En Osaka pedimos un plano, queríamos ir a Dotonbori. Estaba bastante lejos, así que pillamos el metro (bastante más caro que Tokyo, por cierto). Era ya de noche, y la zona estaba impresionante. Me quedé alucinada... para siempre pillada por todas esas luces, por la animación de la calle. Jamás había visto una calle así. Luces, miles de luces, carteles con luces cambiantes, carteles que se mueven, cangrejos gigantes, dragones atravesando fachadas, y más luces. Y gente, mucha gente, pero no como en Tokyo, que parece que saben a donde van, no, gente paseando, gente dando una vuelta, como en España, sin rumbo fijo, se paraban, charraban, me encantó el ambiente de esa calle.


Allí, en Dotombori, descubrí la comida japones que más me ha gustado, el okonomiyaki. Simplemente genial. Y las risas que nos echamos, además.


De vuelta al tren, bajamos por otra calle-centro comercial. Igual, tiendas, gente, peluquerías abiertas por la noche (eran más de las 9). Yo no me quería ir, estaba totalmente absorbida por el ambiente, hubiese estado vagando por esas calles hasta que no quedase nadie.

Miramos el plano, para bajar andando era una barbaridad, y perderíamos el tren, así que bajamos por esa calle hasta una parada de metro abierta (porque vimos un para cerradas ¿?) y a la estación.

A las 9:33 cogíamos el tren (esta vez si, Hikari y reservado, que iba lleno de salary men) y a las 9:48 de nuevo en Kyoto.

Intentamos parar a tomar un helado o algo, pero estaba todo cerrado ya (jur, que horarios), así que, a dormir.

Y esto fue todo el día de excursión. Otro post demasiado largo, pero es que, son muchas cosas.

Fotos en flic del día 23. (por cierto, el día de Aragón)

martes, 16 de septiembre de 2008

Azaleas en el jardín

Bueno, esta entrada no es ni de viajes, ni de excursiones, pero si está relacionada con Japón.

Cuando estuvimos por allí, me quede muy sorprendida por unos arbustos llenos, llenísimos, de flores fucsias... me encantaron.

Así que cuando volvimos, mi experto en jardinería se puso manos a la obra.

Compramos un par de plantas de bambú (pondré fotos mañana) para el talud de enfrente (como es tipo caña, a ver si así sujeta y queda bonito)

Compró un arce japonés (arce palmatum, creo que era) verde (también hay rojo) y ahora, que es el tiempo, 9 matitas de azalea. Preciosas.

A ver si mañana pongo fotos de nuestro pequeño jardín ^^.


Eso es todo!!!

Azalea japónica (uno de los tipos que hay, para que veais las flores)



















Izda: Azalea. Dcha: El bambú.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Japón. 22/Abril/2008

Primer día completo en Kyoto.

Nos levantamos y a desayunar. Desayuno estilo japonés en el ryokan Shimizu..... una y no mas.
Podeis imaginar, mi situación estomacal y encontrarme con una bandeja llena, te, arroz, verduras, pescado, cosas varias sin identificar. Yo, que por las mañanas soy incapaz de meter en mi cuerpo nada más que un tazón de café con leche y una madalena, me encuentro ante eso... mal, muy mal. Además mi cuerpo rechazaba la comida hasta no sacar lo que le sobraba (7º día sin evacuar ^^). Mal. Me tomo el te y las verduritas, que estaban frías (yo necesito algo calentito por las mañanas). Posiblemente, con el cuerpo en condiciones, hubiese probado a disfrutarlo, en esas circunstancias, pues no, la verdad.

Bueno, tras el fracaso del desayuno, y estando a 5 min. de la estación, con varias cafeterias estilo occidental (cafés varios, bollería y tal) decidimos que pasábamos del desayuno estilo japonés, así lo hicimos saber en recepción.

Cogimos el bus nº 205 en la estación para ir a ver, primero, Kinkaku-ji (el templo dorado) y atravesamos Kyoto hasta la otra punta, el tráfico es bastante horroroso, por lo que el viaje es lento, nada que ver con Tokyo lo del transporte. Yo tengo el día cruzado, lo advierto ^^, me siento mal.

Legamos a la parada de Kinkajuji-michi, es muy facil llegar, cruzamos la calle donde nos deja el bus, y subimos por una calle cuesta arriba, siguiendo a los estudiantes en su semana de viaje escolar (en el bus interrogan a Jesús en ingles, pero como no los entiende, lee las frases en la hoja de la encueta y les contesta ¿les valdrá como trabajo escolar eso? jijiji). Pagamos y a ver el templo.


Es precioso, la verdad, el templo está en un lago (no en medio, está bastante cerca de la orilla), y en la orilla de enfrente, hay una explanada con el mirador desde el que se hacen el 90% de las fotos del templo. Estábamos muchísima gente, pero pocos extrangeros, eso me llamó la atención, vimos pocos extrangeros en Kyoto. Grupos de estudiantes, grupos de la tercera edad japonesa, todos pidiendose hacer fotos unos a otros. Como hacía buen tiempo y nada de aire, se reflejaba en el agua, muy bonito. Sigues el camino y lo ves más de cerca, me vicié con fotos de los detalles, es alucinante que a alguien se el ocurra forrar un edificio en oro, y es alucinante verlo.

El jardín también es bonito, pero en Kyoto mismo, hay jardines mucho mejores (el del Ginkaku-ji (templo plateado), sin ir mas lejos. Desde los jardines de Kinkaku-ji se ve estupendamente una de las letras gigantes del Dainmonji, uno de los festivales más importantes de Kyoto, en el que, con fuego, dibujan unas letras gigantes en los montes que lo rodean.

De ahi, nos dirijimos hacia Ryoan-ji. Bueno, dimos un poco de vuelta, y casualmente, encontramos una farmacia... mi oportunidad, a por pastis para mis tripas. Anda, entiendete con una farmaceútica japonesa, sin hablar inglés ninguna de las dos, y cuentale, tal cual, que hace 7 días que no vas al baño..... en fins, os podeis imaginar. Suerte que cuando estás allí y hay necesidad, se pierde la vergüenza ^^. No me sirvió de nada, tras un rato de "charla", salí con un frasco de pastillas, bastante caro por cierto. La chica nos enseñaba el texto en japonés, señalaba una palabra y asentía con la cabeza, "bueno, vale, será esto", salimos a la calle, abro la caja y mientras la voy abriendo, la giro, para mi sorpresa y desgracia, veo que está en ingles y pone, clarísimamente "hemorroides" NOOOOOOO!!!!! ese no es mi problema!!!! eso si, casi me muero de la risa de pura desesperación, en cuanto encuentre a Mary, me voy con ella a una farmacia, a ver si con su inglés, consigo algo.

Continuamos con el turismo, ya resignada a reventar. Según el mapa, estamos cerca, solo hay que atravesar una zona de casitas... jur, hay más calles en calle que en el plano ^^. Nos perdemos, más o menos. Atravesamos la universidad (merece la pena la pérdida, hay un ambiente genial!!) y le preguntamos a una chica, que nos lleva hasta la misma puerta del templo.

Otro bonito lugar, lástima que estaban dragando el lago para limpiarlo (cosa totalmente necesaria, por otra parte), pero bueno, vimos el jardín de grava, que impresiona bastante, no había mucho barullo, bien. En la parte de atrás del templo, hay una fuente, que, sin dejar de caer agua, está siempre llena hasta el borde, pero nunca rebosa (o nunca rebosaba, la cambiaron de lugar, y ya no funciona muy bien). Estuvimos bastante rato allí, sentados viendo las piedras. Luego dimos un paseo por el jardín, y cogimos un bus hacia la estación de Kyoto para comer algo.


No tenía muchas ganas, me apetecían muchas cosas, pero no podía, y Jesús, cuando está cansado (y ya llevábamos una pateada buena, alrededor de las calles de la universidad) tampoco come mucho, así que nos dirijimos andando hacia Sanjunsanjendo, a ver si de camino encontrábamos algo de comer, cogimos unos bentos en una tiendita de comida preparada (casera) y nos fuimos a la sombra, a la orilla del río. Yo me cogí uno que parecía que tenía poco arroz (mentira, estaba camuflado debajo de la tortilla) y Jesús de shushi. Casi no comí.

A Sanjunsanjendo. Jo!! es impresionante!!!! me pasó como cuando ví la Alhambra, me sobrecogió. Todas esas estatuas, la penumbra... es un edificio larguísimo!!! en el pasillo de detrás de las estatuas, hay un mini museo. Allí, hace años, se hacía un concurso de tiro con arco (como lo que vimos en Kita-Kamakura), te pones en un extremo del pasillo, miras al fondo... y.... no te lo acabas de creer. Además, la madera está destrozada de las flechas.

El exterior del templo también es muy agradable, es bastante diferente, no es jardín boscoso, es más bien duro, con zonas verdes. Diferente.

A esas alturas del día y con lo que habíamos andado (en Kyoto las distancias engañan muchísimo) estábamos muertos. Jesús votaba por volver al hotel, yo tenía ganas de más. Así que, decidimos tirar andando hacía el norte, cruzando el río, a ver si llegábamos a tiempo de ver Kiyomizu-dera, que cierra más tarde que ninguno, con la idea de coger el primer bus que nos acercara.

Al final, llegamos andando hasta el templo ^^, subimos por la calle de detrás. Las calles que rodean este templo, a mitad de ladera en una colina, mantienen los edificios de estilo antiguo, son muy bonitas, llenas de comercios artesanales, merece la pena pasear por ellas. Llegamos al templo y aún teníamos hora y media para visitarlo. Impresionante. Las vistas de la ciudad son de increíbles, si la bruma lo permite. Estuvimos en el famoso balcón con su superestructura de madera, realizada al estilo japonés, sin usar clavos, y dimos un paseo hasta la fuente de los tres caños. Por el camino, ladera arriba, hay una especie de cementerio (creo, no lo explicaba en inglés en ningún lado) que me impresionó bastante (me gustan los cementerios), todo el monte estaba repleto de plaquitas de madera escritas. En la fuente, bebimos agua de los caños, y ya empezaron a cerrar. Salimos tranquilamente, haciendo fotos, paseando a los pies de la estructura que sujeta el balcón, sería maravilloso trabajar en japón en rehabilitación, lástima que no se japonés, si no, buscaba una beca para irme allí.
Para volver a la ciudad, bajamos por la calle de acceso al templo, la principal. Esta está llena de tiendas de recuerdos y de tiendas de artesanía. Hay muchas tiendas de abanicos (verdaderas maravillas), de cerámica y de objetos de fundición (teteras), estaba casi todo cerrando ya, pero aún compramos algún recuerdo.

Aquí fué donde tube un fallo del que aún me arrepiento, no me di cuenta, al mirar el plano, que si en vez de ir directamente hasta el final de la calle, a la zona principal, hubiésemos girado a la izquierda, hubiésemos entrado en la zona de Sannenzaka y Ninenzaka, que son patrimonio histórico, y por las fotos que he visto, son una de las zonas más bonitas de Kyoto, así que ya sabeis, cuando bajeís de Kiyomizu, atentos a estas calles, que llevan hasta Gión por la zona más antigüa y que mejor conserva la esencia de Kyoto.

Bajamos andando hasta el hotel, y de camino paramos a cenar carne, carne de verdad, entramos en una hamburguesería en Karasuma-dori, la habíamos visto la noche anterior. Nada de mcdonals ni marranadas de esas, no, hamburguesa de verdad, hecha en el momento para cada uno. Como en casa, vamos, la carne picada, especiada y a la plancha. JO!!! que pedazo de cena!!!! con lo que nos apetecía un cacho de carne de la buena!!!. Eso si, en vez de patatas fritas, el acompañamiento eran brotes de soja. Curioso. Te la sacaban en un plato de fundició hirviendo... un auténtico lujo de hamburguesa, si señor. Ahí comprobamos que los japoneses no saben comer sin arroz. Llegó un cliente, japonés, y pidió la hamburguesa. Con ella le sacaron un cuenco de arroz enorme, pues bien, partía la hamburguesa (no se como, pero lo hacía con los palillos) y cada trozo, lo depositaba sobre el arroz, y para adentro con cacho de arroz. Con lo buena que estaba sola consigomisma!!!!. Terminó en dos minutos y se fué. Nosotros estuvimos como media hora zampando, con calma, disfrutando del momento ^^.

Llegamos al hotel muertos muertos.

Quedamos con Mary y con Jose, al día siguiente, para desayunar de verdad (cafecito con leche y bollería) y marchar a Okayama.

Proximo día: Okayama-Himeji-Osaka-Kyoto.

Fotos del día 22

lunes, 25 de agosto de 2008

Japón. 21/Abril/2008. Lunes

A Kyoto.

Por la mañana, maleta a cuestas, y a coger el Nozomi a Kyoto. De nuevo la JR Naranja, Ochanomizu, esta vez a cargo del JRPass, era el primer día que lo usábamos, y la verdad, mereció la pena.

Fuimos a reservar billete, no hubo ningún problema, y al tren. No puedo contar mucho del viaje, fuí dormida todo el camino, bueno, salvo los dos minutos que me despertó Jesús para decirme "Mira, el monte Fuji", lo vi, un par de fotos, a dormir de nuevo (ese gen, lo tengo japonés, fijo). Unas señoras, muy amables, y partiéndose de risa, me dejaron acercarme a su asiento para hacer las fotos.




Ya en Kyoto, lo primero que ves es la inmensa estación. Un enorme espacio de cristal con tiendas, un macro centro comercial, un hotel... a lo grande. Comimos allí, en la planta 8, creo recordar, que era de restaurantes (todos de lo mismo). Menú, un pedazo de bol con tallarines caldosos, huevo... vamos, una de esas comidas que no soy capaz de terminar de semejante cantidad que ponen.

El hotel estaba muy cerca (5 min), la entrada era a las 6, pero si llegas antes, puedes dejar las maletas, así que no fuimos para allá, nos dieron un plano y a pasear por Kyoto.

Primera parada, Shosei-en, un jardin precioso precioso, estuvimos paseando un rato, bastante la verdad, se estaba muy bien. Estanques, puentes de varios tipos, casas de te en praderas, en colinas, grandes, pequeñas. Un sitio precioso para pasear y sentarse a no hacer nada.


De ahí pasamos al Higashi Hongan-ji, un templo gigantesco, todo de madera. La pena es que estaba en obras, lo bueno es que aprendí cosas curiosas de la construcción de los templos, ya que había paneles explicativos de los procesos de restauración, y fotos. En inglés, pero bueno, para enterarme por encima me da. Tenían contadas, clasificadas y pintaditas de colores, según su estado de conservación, todas las tejas del templo, miles, miles de tejas. Menudo trabajo. Por otra parte, no me importaría formar parte de un grupo de restauración de un templo de esos.

Estábamos reventaditos, hacía calor (después de lo que nos había llovido en Tokyo, por fin sol), así que como ya era hora, nos fuimos al ryokan. Ryokan Shimizu, para ser más exactos (http://www.kyoto-shimizu.net/). Ya nos habían puesto las maletas en las habitaciones, enormes, por cierto.

Al entrar al baño, oh!!, este hotel si lo tenía mecanizado!! jjajajaja!! me refiero, la famosa tapa llena de botones. Estaba demasiado cansada para investigar, primero la siesta. Jesús se encerró en el baño, y, mentras me dormía solo oía ruidillos, pensé "seguro que ya ha tocado todos los botones, ya le preguntaré" me pareció oir que llamaban a la puerta, pero no lo tengo claro.

Dos horas después, habíamos quedado a dar una vuelta con Mary y con Jose, y me confirmaron que si, que habían llamado a la puerta, eran del ryokan, para darnos la bienvenida con un te verde... ¡que rabia!!! con lo bueno que está!!!!

Cogimos el plano y nos pusimos a caminar. Nos dirigimos hacia Teramachi, unas calles cubiertas, a modo de centro comercial, pasamos por el mercado (cerrado ya a esas horas) y paseamos por allí.

Encontramos, en mitad de la zona de Teramachi, un templito que me gustó un montón.


Nos cruzamos toda la zona de Teramachi, y luego, hasta Pontocho. Los que hayais estado en Kyoto, podeis imaginar, el ryokan a 5 min. de la estación, y de paseo hasta Pontocho. Los pies me mataban.

Teníamos hambre, pero todos huíamos del arroz (sobre todo yo); así que nos metimos en un cutre burguer a cenar. Había necesidad de carne, la verdad.

Kyoto engaña. Las distancias son enormes!!!! Nos pegamos una andada de muerte. Yo, además, por mis problemas con el arroz (no hace falta que os cuente mucho mas, podeis imaginarlo), estaba de una mala leche que para qué (si, cuando llevas muchos días sin ir al baño, exactamente 6, te entra mala leche, seguro que vosotras me entedeis), así que bueno, solo pensaba en llegar al hotel y dormir, nos fuimos para allá.

Al día siguiente, cada uno por su cuenta, nosotros de visita por Kyoto, Mary y Jose se fueron a Fusimi Inari y a Nara.

Fotos en flickr.

lunes, 21 de julio de 2008

Japón. 20/Abril/2008. Domingo

Bueno, hacía días que no escribía, pero aquí estoy.

Toca el Domingo día 20. Ese día nos fuimos los dos solos... paseo por Tokyo.

El plan era Templo Zojo-ji, Torre de Tokyo, Harajuku, Templo Meiji....

No se que transbordos hicimos, pero bajamos en Mita, eso si lo sé. Una parada de metro increible, con accesos directos desde el metro al edificio de Nec. O sea, que dejamos el metro en plena zona de negocios. Salimos a la calle Hibiya dori, y, un poco perdidos, entre torres gigantescas, nos dirigimos hacia el Templo Zojo-ji. Encontramos un plano y vimos que la dirección era correcta ^^, cuestión de suerte, vamos.



Llegamos al parque Shiba, entramos en un pequeño templo (yo pensé que sería la entrada al templo Zojo-ji, pero no ^^), como abandonado. Bicicletas aparcadas en la puerta, no había nadie. Un sitio curioso, rodeado de torres de oficinas, un campo de beisbol con niños jugando y un parque gigantesco (el parque Shiba) de praderas verdes.

Avanzando más, sin dejar Hibiya Dori, pasas por delante de un hotel de lujo y llegas al Templo Zojo-ji. Con tan buena suerte que había celebración.

Vimos llegar lo que en España se llama Paso, o sea, una peana, soportada por mucha gente, que la acercaba bailando al templo. La peana estaba adornara de dorados, con campanitas, primero iva un carromato con tambores, tocando, y la gente se turnaba para llevar la peana al compás de la música. A mi me recordó a cuando bailan los gigantes en mi tierra, era un ritmo parecido el que llevaban.

Venían muchos niños ataviados con trajes típicos, con sus padres, para la ceremonia en cuestión, estaban monísimos y era muy gracioso... algunos tranquilos, pero otros, que si la coronita me molesta y me la quiero quitar, que si no quiero entrar al templo, otros se ivan hacía el público congregado (tantos locales como turistas, de hecho, pocos turistas) gracioso. Debían de tener como 5 o 6 años.

Los porteadores del paso ivan casi en cueros... jijiji, llevaban una camisola (como una tocinera), cada "cofradía" la llevaba distinta, y muchos hombres la llevaban tan cortita que se les veía el culo!!! chico, son cosas que chocan. Tras un rato mirando lo que ocurria, decidimos continuar, y nos acercamos a la zona que yo quería ver. La de las estatuas que representan a los niños muertos.

A ver, suena un poco macabro, pero no lo es en absoluto, es una zona en el templo, con miles de estatuillas de piedra, cada una representa a un niño muerto, todas llevan gorrito y babero rojo, y un molinillo de viento de colores. Algunos los personalizan, les ponen otros vestiditos. Había gente limpiando sus estatuas. No había sensación de angustia, ni pena, no parecía eso. Hacía aire, los molinillos giraban como locos, me gustó mucho esa imagen, no se porqué, me da la sensación de recordar a los niños jugando. Un lugar que merece la pena visitar.

Atravesamos el cementerio (el normal), precioso, me encanta el aspecto de los cementerios japoneses, y que estén en medio de la ciudad, en cualquier parte, que puedas atravesarlos para ir a otro lugar, creo que es una relación más natural con la muerte, menos triste que la que tenemos aquí. No se si entierran o incineran, me tengo que enterar, y los monumentos de los cementerios son solo para recordar y honrar al muerto, o si entierran allí.

Llegamos a la Torre de Tokyo, fila para subir, pero no excesiva. Mucho japonés (debe de ser que no pillamos hora de guiris ¿?¿?). Mientras hacíamos fila, la mascota de la Torre animaba al personal, se hacía foto con los niños y con los no tan niños, y.... me saludó mientras le hacía la foto!!! jajaja...

Por cierto, me parece horrible ^^...





















No se exactamente por qué no estaba abierta la planta superior, así que nos quedamos a mitad de camino.

No me emocionó mucho, la verdad, habiendo estado en las torres del ayuntamiento, quedarse en el primer piso... pues... mal. Además, yo que soy forofa de la Torre Eiffel, como comprendereis, esto es una mala copia ^^. Pero bueno, yo podría haber pasado sin subir a la Torre de Tokyo perfectamente, hay gente que lo considera indispensable. Creo que hay mejores miradores en la ciudad, y sin pagar. Cola para bajar, tanta como para subir.

De allí, nos dirigimos a Harajuku, como era domingo, había que ir al parque yoyogi ^^. Pedazo de paseo en busca de una estación de metro para ir hasta allí, (que mal comunicada está la Torre de Tokyo, coñe). Bueno, salimos al famoso edificio Noa, el de ladrillo redondo, y por esa calle, llegamos, creo, a la linea Hibiya, la parada de Kamiyacho, haciendo transbordo llegamos a Harajuku (no me pregunteis como, pero dejamos el metro en la misma estación de Harajuku, cosa supuestamente imposible según el plano de metro, pero lo hicimos, y no, no cogimos la ciruclar), salimos por la boca del metro.

En medio del follón, pensamos que tendríamos que buscar, pero la gente del puente del parque yoyogi nos encontró a nosotros, nada más dejar el metro, rodeados de chicas vestidas con mono blanco, tipo militar, pelo rubio y una cinta cubriendoles la nariz. La verdad, daban miedito ^^. Me daba palo hacerles foto... a ver si me van a pegar.

Salimos a la calle, y menuda fiesta!!!! Al principio me daba reparo fotografiar a la gente, pero luego... buf!!! ni sé las fotos que hice!!!! Genial, me encantó ese sitio, y lo que más me gustó, que tengan el valor de hacer eso, de vestirse así, y juntarse todos a dibertirse. Aquí habría que ver lo que pasaba ^^.


Por cierto, a mi también me hicieron fotos, se me acercó una chica, y muy amablemente me pidió si quería posar... y claro, después de que yo llevaba media hora robando fotos, no podía decir que no, no me parecía justo. Llevaba una cámara antigua preciosa!!! y me decía "kawaiiii" jajajaj, increible, !yo! ¡Kawai!, vamos, que no, que te parecerá.

Muchas fotos después nos adentramos hacia el Santuario Meiji, les mandé un mensaje a Mary y Jose, y justo estaban en el puente, así que quedamos para ir juntos al santuario. Menudo parque, por cierto, parece un bosque!!!.

Llegamos al santuario, inmenso, pero tanto como para que "se junten mas de tres millones de fieles en año nuevo", buf!!!! menudo agobio!!!!. Vimos 3 o 4 bodas tradicionales. Qué maravilla de kimonos!!!! y los peinados!!! No todas las invitadas llevaban kimono (todos preciosos), también las había con traje de fiesta y con trajes chaqueta, casi todos de negro.

Pensando que estabamos en el parque yoyogui, tras ver varias bodas y el templo, nos pusimos a buscar a los rockers, que no encontramos. Muertos de habre, nos dirigimos a Taskeshita Dori. Comimos en una especie de vips. Comimos muy bien, pasta, hamburguesas, pollo... vamos, a la europea, que ya había mono.

Takeshita dori es un mundo diferente a todo lo que conocemos. Yo, que no soy compradora compulsiva, y que no me gusta demasiado ir de compras de ropa, me hubiese llevado media calle. Y eso que la mayor parte era ropa que, aquí en España, no me pondría ni loca!!!! pero es que contagia, de verdad. Tiendas de ropa super barata, pero increible. Tiendas de ropa gótica, gotic-lolita, tiendas con cientos de cancanes de todo tipo en colgadores... aquello es una fiesta, de verdad.

Algo que en España no he visto jamás, tiendas dedicadas a idols, o sea, tiendas de fans de gurpos, o de actores, llenas de fotos y de recuerdos de los chicos en cuestión... ¿imaginais una tienda dedicada unica y exclusivamente, por ejemplo, a Bisbal?? pues así. Con Mary entramos en varias tiendas, pero no compramos nada... de momento ^^.

Llegamos al final, y cruzamos a otra zona más tranquila, pero también llena de tiendas... allí descubrí una que me encantó... Putumayo. Tenía cosas extravagantes, si, pero si sabías buscar... jur, encontré una camiseta y una chaqueta... bueno, en principio las dejé, pero, las tengo en casa ^^.

De ahí, bajamos hasta Omote sando. Una calle alucinante. Todas las grandes marcas tienen allí, no tienda, no, edifico. Un edifio entero para Ralfh Laurent, para Chanel, etc etc... Con distintos tipos de arquitectura, pero predominando la arquitectura moderna. Es una calle no demasiado ancha, la verdad, con árboles y toda llena de tiendas de dejarse el sueldo en un pañuelo. Hay!!! quien fues mil millonaria... que envídia me dan. N fin, paseamos un rato por allí, pero, viendo que poco teníamos que hacer, decidimos volver hacía el hotel.



Al día siguiente salíamos hacia Kyoto y había que preparar la maleta y madrugar.

Día 20 en flickr.